Tengo diversas facetas, mucho que pensar y varios temas de que hablar.

Mostrando las entradas con la etiqueta Mujercitas. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta Mujercitas. Mostrar todas las entradas

11 de agosto de 2016

Mujercitas II - Buenas esposas: La travesía de un final


Buenas Esposas  
por Louisa May Alcott.


Hace unos meses me enteré de la existencia de esta continuación y empecé a leerlo esperando encontrar ese final que estaba buscando tras el desenlace abierto del primer libro, encontrando en su lugar ciertas novedades y una sorpresa.

Este libro transcurre tres años después de Mujercitas, Meg ya está establecida en su matrimonio con John, Jo sigue independiente adentrándose en su labor de escritora, Beth tiene pocas apariciones donde su delicada salud es lo llamativo y Amy está adentrándose y maravillándose con el mundo de la alta sociedad a la que quiere pertenecer.

Cada una tiene su momento de brillar y mostrar parte de su vida, permitiendo conocer cuánto a madurado con los años, siendo Amy la última en florecer en ese aspecto. La madre tiene breves apariciones y el padre apenas hace acto de presencia directa. Y Laurie en esta ocasión se lleva el rol de personaje secundario con mayor aparición, lo cual de mi parte fue agradable notar.

Esta vez se nota con mayor amplitud la manera de pensar en esa época, sobretodo durante la parte dedicada a la sumisa y comprensiva Meg que a consejo de su madre debía ser la primera en disculparse cuando discutiera con su esposo independiente de quién se equivocara. Si esta situación fue posible de leer de mi parte, a pesar de mi desacuerdo con esa premisa, fue porque John se mostraba dispuesto a disculparse y aceptar sus errores, aparte de que en otras ocasiones era Meg quién se equivocaba. 

Jo siguió robando mi atención e interés, manteniendo su esencia, a pesar de sus tropiezos literarios. Continué disfrutando de sus interacciones con Laurie hasta que este dio el paso que yo estuve esperando y Jo confesara no ir por el mismo camino. Esta situación fue nueva para mí ya que estoy acostumbrada a terminar con mi pareja favorita junta. 

A partir de ese punto, se propició el acercamiento de Laurie con otra hermana y aunque eso sirvió para que dicha hermana dejara de ser pretenciosa y se convirtiera en alguien más humilde y sencilla, no puedo dejar de sentir que ese no debió ser el destino de este personaje. Por otra parte, Jo durante esa travesía siguió siendo solitaria hasta que el amor tocó literalmente su puerta y ella le dio una oportunidad, siendo esta situación natural a diferencia de la unión de John y Meg, aunque no más llevadera sabiendo de la misma Jo que si Laurie hubiera insistido después de regresar, ella hubiera dicho que sí, pero no por las razones correctas.

Aún con ese descontento de mi parte, no me atrevo a decir que Jo hubiera estado mejor con Laurie porque con esta nueva persona ella obtuvo lo que anhelaba y mucho más, encontró alguien que compartiera parte de sus sueños y estuviera dispuesto a construirlo juntos, lo que es difícil de encontrar en una relación. Quizá la señora March tenía razón, Jo y Laurie funcionan muy bien como amigos, mas como pareja hubiera sido fatal.

Por último, aparte de ese aspecto que no me agradó, la poca presencia de Beth y el señor March me dejó también con un sinsabor que no pude apartar. Me hubiera gustado conocerlos mejor y apreciar aquello que toda la familia valoraba en ellos.

En conclusión, no lo considero un mal libro, es entretenido. Sin embargo, estaba mejor cuando no sabía de él y daba por hecho de que Mujercitas tenía solo una parte la cuál podía explayar y culminar a mi antojo con mi imaginación.

28 de julio de 2016

Mujercitas I: La dosis adecuada de azúcar


Mujercitas
por Louisa May Alcott.


He perdido la cuenta de cuantas veces he releído este libro. Su llegada a mi librero es también a causa de mi hermana y la demanda de su colegio para hacerle leerlo. Es corto -al menos así lo es la versión que tengo- y su lectura resulta amena y entretenida.

La base de la historia es sencilla: cuatro hermanas que viven junto a su madre en una situación económica modesta y con un padre siendo partícipe en la guerra. A lo largo de las páginas podemos apreciar como poco a poco y a través de ciertos sucesos ellas van creciendo y madurando cada una a su ritmo.

Es cierto que los sucesos en su gran mayoría tienen finales felices y son narrados con una calidez que para algunos puede resultar excesiva, ya que es difícil en el mundo real conservarse de esa manera ante las adversidades, pero desde mi punto de vista la dulzura presentada no llega a ser empalagosa, mas bien agradable.

Meg, Jo, Beth y Amy son las protagonistas y aunque no pude apreciar bien la personalidad de Beth en su esplendor, en la brevedad de las páginas si tuve la oportunidad de apreciar a las otras tres, convirtiendo a Jo o Josephine en mi favorita por su actitud tan despreocupada con las convenciones sociales que en esa época parecían ser consideradas reglas de oro, también por el desprendimiento que presenta al hacer ciertos sacrificios por cuenta propia. Además de ser la más desenvuelta y decidida de todas. Por otra parte, disfrutaba mucho de sus interacciones con Laurie y como crece la amistad de ambos.

La cuota de romance se me hizo abrupta. Me hubiera encantado ver como el amor llegó a Meg en vez de enterarme junto con ella de que estaba enamorada cuando no daba indicios. Quizá no hubiera entrado en shock si en vez de una boda, se daba paso primero a un periodo de relación entre la pareja. Y aún en ese momento, Jo robó mi atención ante el sentir de que le quitaban a su hermana, pero que aceptaba dejarla ir, quizá porque se me hacía familiar.

Admito que yo esperaba que la pareja final fuera Jo y Laurie, así que al saber hace pocos meses que esta historia tenía segunda parte me da esperanzas de ver a estos dos personajes juntos. En sí, considero este libro quizá no dentro de mi top debido a que carece del ingrediente del asombro, mas eso no significa que no considere válido el releerlo muchas veces más.